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LA ANOREXIA 

Definimos la anorexia como la pérdida del apetito para perder peso de forma rápida mediante la restricción de la ingesta de alimentos (usando muchas veces laxantes o diuréticos), especialmente aquellos con alto contenido calórico. Hay que marcar la diferencia entre la anorexia nerviosa y la baja incorporación de alimentos, esta última no resulta perjudicial siempre y cuando se siga una dieta variada en alimentos y el peso corporal sea el adecuado para el individuo. Sin embargo podemos decir que la primera es un trastorno psicológico que requiere tratamiento médico. Las personas que sufren anorexia tienen una imagen errónea de su cuerpo, se ven gordos cuando no lo están ya que tienen un estado de extrema delgadez. Este tipo de enfermedad se basa en una gran alteración de la conducta alimenticia que trata de mantener el peso corporal debajo de los normal y un gran miedo a obtener peso.  Como dijimos antes, la pérdida de peso se obtiene a través de ingerir cada vez menos cantidad de alimentos, en especial aquellos con alto contenido calórico, la mayoría de los anoréxicos termina realizando una dieta restringida acompañada de mucho ejercicio físico.

Historia

Se conocen antecedentes de la anorexia desde la edad media.

 Las monjas seguidoras de san Jerónimo se imponían un ayuno hasta estar tan delgadas que perdían la menstruación. La princesa Margarita de Hungría murieron de inanición intencionada. Otro caso histórico es aquel en el cual una monja carmelita sólo comió ostia de la eucaristía durante siete años.

 

SÍNTOMAS DE LA ANOREXIA

La anorexia se puede diagnosticar no sólo al ver a una persona con un bajo peso corporal, esta enfermedad presenta ciertas características muy propias de dicho trastorno:
Rechazo a mantener el peso normal de acuerdo a la edad y a la altura del individuo, adopción de distintas dietas, distorsión de la imagen del cuerpo, en las mujeres existe la ausencia de tres ciclos menstruales consecutivos, preocupación por las calorías de los alimentos, se presentan dolores abdominales, vómitos, preocupación por cómo son elaboradas las comidas (con qué ingredientes), restricción de alimentos, hiperactividad entre otras cosas.

Los médicos asienten que el perfil de una persona que padece anorexia es idéntico al de aquellas personas que padecen bulimia aunque ambos trastornos sean diferentes. El comportamiento de un paciente con bulimia o anorexia se basa en ser muy inmaduro y dependientes del núcleo familiar, con un gran miedo a la maduración sexual y a asumir responsabilidades.

Existen diversas complicaciones en el caso de la anorexia si ésta no es tratada a tiempo y de una forma adecuada, aquí las nombramos: los vómitos provocan engrosamiento glandular, caries, desgaste de la raíz dental, pérdida de piezas dentales, desgarramiento del esófago, inflamación de la garganta haciendo que se dificulte cada vez más tragar, espasmos estomacales, problemas digestivos, anemia, problemas gastrointestinales, etc.
También están las complicaciones que se manifiestan cuando se produce un abuso de diuréticos: descenso del nivel de potasio, disminución de los reflejos, manifestación de sed, daño hepático, y arritmia cardiaca, entre otras afecciones. Los anoréxicos pueden ser reconocidos fácilmente por distintos síntomas emocionales: no tener la habilidad para hacer frente a situaciones emocionales o expresarse, hay una disminución de las relaciones sociales (se produce un aislamiento), cambios drásticos de humor, compulsión y vergüenza debido a sus malos hábitos alimenticios. Esta hipersensibilidad en el área emocional está acompañada por ese deseo de poder manejar sentimientos y reacciones que son afectadas por ese condicionamiento social de verse bien, lo que indica para un anoréxico perder peso, tener como objetivo únicamente la delgadez, carácter hostil e irritable, la persona tiende a tener actitudes depresivas, actividad física intensa, miedo intenso a ganar peso. 

 

TRATAMIENTO DE LA ANOREXIA NERVIOSA

Hay diversos tratamientos para la cura de la anorexia, las alternativas son: psicoterapia, terapia comportamental, terapia medicamentosa, familiar, etc. Los objetivos de estos tratamientos es regularizar la alimentación en el individuo y tratar que el entorno familiar solucione sus disfunciones ya que el papel de la familia es fundamental para la recuperación. Se recomienda en el caso de los padres del afectado que traten de hacer encontrar a su hijo los valores perdidos, fomentar su iniciativa, independencia y autoestima. Ayudarlo a manejar su ansiedad, si se manifiestan actitudes sospechosas no hay que encubrirlas sino pedir ayuda profesional rápidamente, no imponer comida: que el tema de la alimentación no se convierta en una discusión.

 

Causas

Su causa es desconocida, pero los factores sociales parecen importantes. Aunque hay muchos factores socioculturales que pueden desencadenar la anorexia, es probable que una parte de la población tenga una mayor predisposición física a sufrir este trastorno, independientemente de la presión que pueda ejercer el entorno. Por ello existen de factores generales que se asocian a un factor desencadenante o cierta vulnerabilidad biológica, que es lo que precipita el desarrollo de la enfermedad.

  • La propia obesidad del enfermo. 
  •  Obesidad materna.
  • Muerte o enfermedad de un ser querido.
  • Separación de los padres.
  • Alejamiento del hogar.
  • Fracasos escolares.
  • Accidentes.
  • Sucesos traumáticos.

Diagnósticos

La anorexia nerviosa se diagnostica, generalmente, basándose en una intensa pérdida de peso y los síntomas psicológicos característicos. La anoréxica típica es una adolescente que ha perdido al menos un 15 por ciento de su peso corporal, teme la obesidad, ha dejado de menstruar, niega estar enferma y parece sana.

Otros datos

Cerca del 95 por ciento de las personas que sufren este trastorno son mujeres. Generalmente comienza en la adolescencia, a veces antes y menos frecuentemente en la etapa adulta. La anorexia nerviosa afecta primordialmente a las personas de clase socioeconómica media y alta. En la sociedad occidental el número de personas con este trastorno parece aumentar. La anorexia nerviosa puede ser leve y transitoria o grave y duradera. Se han comunicado tasas letales tan altas como del 10 al 20 por ciento. Sin embargo, como los casos leves pueden no ser diagnosticados, nadie sabe exactamente cuántas personas tienen anorexia nerviosa o qué porcentaje muere de ella.

La edad de inicio de la anorexia se sitúa en la primera adolescencia, en torno a los 12 años, si bien la población más afectada se encuentra entre los 14 y 18. Es más frecuente en las clases sociales media y media-alta. En un 95 por ciento de los casos la anorexia afecta a mujeres jóvenes, aunque en los últimos años se ha producido un aumento en hombres, en mujeres adultas y en niños. Existen colectivos más propensos a sufrir estos trastornos, es el caso de las gimnastas, las bailarinas o las modelos. En la anorexia nerviosa se pueden distinguir dos subtipos:

  • Subtipo restrictivo: la reducción de peso se consigue mediante dietas o ejercicio físico intenso y el enfermo no recurre a sobreingestas, atracones o purgas.
  • Subtipo bulímico: El enfermo recurre a las purgas aunque haya ingerido una pequeña cantidad de alimento.

Factores de riesgo:

¿Quienes la padecen? El 95% de los pacientes son mujeres y el 5% hombres. De este 5% la mayoría son homosexuales. La anorexia se padece generalmente al principio de la adolescencia, es decir, entre los 14 y 20 años. La personalidad de las pacientes es obsesiva, dependiente y obediente.

 Ambiente familiar: por lo general las personas que tienden a padecer anorexia viven en un ambiente estricto, su familia es rígida y poco tolerante.

 Ambiente socioeconómico: principalmente en el medio socioeconómico alto, aunque en los últimos años ha empezado a afectar a personas de medios socioeconómicos medio y bajo.

 Factores culturales y ambientales: la imagen idealizada del cuerpo de la mujer ha cambiado radicalmente en los últimos años. Ahora se exige que sea mas delgado y como las adolescentes tienen la característica de la imitación buscan conseguir esta imagen a toda costa y bajo cualquier riesgo. Como dato interesante, la mayoría de las modelos son anoréxicas o bulímicas.

 

 Caso grave de anorexia.

 Elizabeth Peña lleva más de un año peleando por salvar a su pequeña Valentina, quien con tan sólo 15 años vive hace cuatro con estos desórdenes alimenticios graves. Elizabeth perdió su trabajo y ha hecho crisis familiar, ha tenido que seguirla y husmear hasta en la menstruación de su hija para ver si efectivamente se está alimentando y no ha caído de nuevo. La ha visto cortarse los brazos para aliviar la angustia. Pero aparentemente hoy ha encontrado una salida.
Elizabeth Peña es la madre de Valentina, una chica de 15 años quien sufre de anorexia y bulimia desde hace cuatro años. Ella sólo lo descubrió hace uno, ya que había achacado los repentinos cambios de humor y el constante mutismo a su incipiente adolescencia. Sin embargo, una baja de peso evidente la puso alerta y descubrió con tristeza que su hija había caído en estos peligrosos desórdenes alimenticios.
Ha sido largo el tránsito entre médicos, psiquiatras, psicólogos, terapeutas y chamanes. Una fauna diversa que muchas veces sólo sirvió para gastar dinero. “Esto no es como el cáncer, por ejemplo, donde sabes qué va a pasar tras la quimioterapia…ahí conoces los procesos. Lo peor de esta enfermedad es que nadie te dice nada… no hay recetas”, comenta con tristeza Elizabeth.
Perdió su trabajo y no ha escatimado esfuerzos para acompañar a su hija en esta dura enfermedad, teniendo que escuchar predicciones que hasta hoy la hacen temblar con respecto a este tipo de problemas. “Una vez una doctora me dijo que en un cuarto de los casos las niñas morían, otro cuarto jamás se recuperaban y el tercer cuarto vivía para siempre con la enfermedad en control…mi esperanza de ver feliz a mi hija se reducía, según esos cálculos, a sólo un caso de cuatro”. Hoy Vale está un poco mejor y Elizabeth se anima a contar su historia para que otras madres no pasen por lo mismo.